Mentiras de ellas: Tengo mis derechos

Publicado en 06. Jan, 2009 por Libres en Cristo en Mentiras de ellas, Sexo Falso

El movimiento feminista contemporáneo se originó para asegurar a las mujeres que teníamos derecho a trabajar, a votar, a controlar nuestro cuerpo, a trabajar fuera del hogar, a liberarnos del apellido de nuestro esposo, a tener un vehículo para movilizarnos a donde quisiéramos…

Se nos ha dicho que defender nuestros derechos es el pasaporte a la felicidad, y que si nosotras no defendíamos estos derechos, nadie más lo haría. Sin embargo, estoy convencida que esta “lucha” ha sido el origen de mucha, sino es que toda la infelicidad de las mujeres de hoy. Y lo más importante de todo es que si violan tus derechos, tienes el derecho a protestar. A enojarte. A deprimirte. A tomar represalias. A buscar consuelo enfermizo en los brazos de un hombre. O a buscar cualquier otra forma de inmoralidad sexual para “reponerte” o para “castigar” al que te hizo daño.

En el Antiguo Testamento, el profeta Jonás ilustra la tendencia humana a exigir derechos. Este profeta creía que tenía derecho a despreciar a los paganos habitantes de Nínive. Creía que tenía derecho a contemplar el juicio de Dios sobre la ciudad. Sin embargo, al ver que Dios actuó de una manera opuesta a lo que él pensaba, ésta fue su reacción: “Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó” (Jonás 4:1). Se enojó tanto que le rogó a Dios que le quitara la vida. Sus pensamientos de suicidio fueron el resultado de su berrinche.

Lo triste es que la historia de Jonás es muchas veces similar a la mía. Con demasiada frecuencia descubro que me siento molesta y turbada si las cosas no salen como yo quiero. La única salida a esa inestabilidad emocional y espiritual consiste en ceder todos mis derechos a Aquel que en primera y última instancia tiene todos los derechos. Nosotras no somos dueñas de nuestra vida, y ese enfoque puede restaurarnos la calma que hemos perdido.

Pero yo estaré cerca de ti, que es lo que más me gusta. Tú eres mi Dios y mi dueño, en ti encuentro protección; ¡por eso quiero contar todo lo que has hecho! Salmos 73:28 BLS

Más bien, pidamos al Señor que corrija la actitud de pelea que pudimos almacenar durante muchos años, y que nos haga caminantes sólidas en Él.

Señor, yo sé que el hombre* no es dueño de su destino, que no le es dado al caminante dirigir sus propios pasos. Corrígeme, Señor, pero con justicia, y no según tu ira, pues me destruirías. Jeremías 10:23-24 NVI

* el hombre, como género humano, incluyéndonos a nosotras como mujeres.

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3 Comentarios

sakis

06. Jan, 2009

Este post realmente me tocó. Gracias por escribirlo :D

Zara

07. Jan, 2009

Muchas veces el enemigo no hace creer estas mentiras, y buscamos nuestras propias satisfacciones, porque creemos que lo merecemos y que tenemos el derecho de disfrutarlo.
Solo en Dios podemos encontrar nuestra satisfacción y el nos da lo que merecemos.
“Por eso, de sus riquezas maravillosas mi Dios les dará, por medio de Jesucristo, todo lo que les haga falta.” (Filipenses 4:19)

Ziomara

09. Nov, 2009

Me parece que la liberación femenina,solo daño enmucho alas generaciones de hoy, a nuestra generación, para dejarla al final sola, luchando por su autonomía en la vida. Esto carece de sentido biblíco, pues fuimos hechas para depender de…,Dios, en primera instancia y luego en definitiva aceptar que necesitamos de la fuerza y dirección de los varones a nuestro alrededor, sean padres, hermanos, pastores, amigos. No podemos negar que necesitamos respaldo como mujeres, pero este, viene de Dios como Padre en primer lugar, todo lo demás desprende de esta relación.

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