¿Puedo ser la compañera de responsabilidad de mi esposo?
Publicado en 15. Apr, 2010 por Libres en Cristo en Preguntas Dificiles

Antes de que leas esto debo hacer notar que este no es un plan para la entrega de cuentas. Esto es lo que ha funcionado para mí. Una buena amiga mía es la compañera de responsabilidad de su esposo y les funciona. Este es mi mejor consejo: Lo que sea que hagas, hazlo en oración.
Cuando mi esposo iniciaba su recuperación, él y yo caímos en una trampa de auto-confianza. Él sentía mucha vergüenza por sus conductas y yo cargaba también con su vergüenza, pero en nuestros intentos por mejorar confiando en nuestra propia voluntad, usualmente nos encontrábamos aislados de otros. En nuestra vergüenza escondimos lo que en verdad nos estaba ocurriendo e hicimos intentos de encontrar restauración por nuestra propia cuenta. Ese plan nunca funcionó.
Cuando estábamos solos con nuestras luchas yo era regularmente la compañera de entrega de cuentas de mi esposo. Cuando él tropezaba me contaba a dónde había ido, los sitios que había visitado, o con quien había estado, todo en aras de la confesión. Lo más extraño es que en ese tiempo yo pensaba que quería estar enterada. Mi necesidad de control me hizo pensar que si sabía todo, sería capaz de arreglar las cosas. Estaba tan equivocada.
Mientras experimentamos la derrota una y otra vez, eventualmente nos dimos cuenta de que necesitábamos incluir a otros en nuestra experiencia de restauración. Encontramos gente en quienes confiábamos y les pedimos que nos ayudaran en nuestra sanación. Nuestra entrega de cuentas como pareja se hizo independientemente de nuestras relaciones con ellos, y al final la entrega de cuentas de mi esposo no me incluyó a mí. Inicialmente pensé que esta falta de control o acceso limitado a la información me volvería loca. Sin embargó, al modificar este hábito finalmente empecé a experimentar la libertad.
A lo largo de nuestros años de recuperación, yo he decidido que nunca más quiero ser la compañera de responsabilidad de mi esposo. Estas son las dos razones principales:
Primero, porque destruye el propósito de la entrega de cuentas. Gálatas 6:1 dice, “Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.” La entrega de cuentas es acerca de de restauración cuidadosa. Un compañero de responsabilidad restaurará humildemente a su hermano con amor e instrucción, y sin vergüenza ni enojo. Cuando yo estaba en la línea de batalla de su entrega de cuentas, confrontaba a mi esposo con dolor e ira al primer signo de pecado. Si descubría que él estaba en un sitio en donde no debía estar lo confrontaba en una forma que estaba lejos de ser gentil. En el mismo sentido, sabiendo que mi reacción no sería llena de gracia, mi esposo no se sentía invitado a contarme cuando estaba luchando contra la tentación. Él se encontraba solo.
Segundo, este error puso el liderazgo en nuestro matrimonio fuera de balance. A pesar de mi feroz independencia todavía creía que los esposos son los líderes del hogar, llamados a amar a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia, y que las esposas están llamadas a someterse a sus esposos (Efesios 5:22-23). Mi esposo no estaba en la capacidad de liderar nuestra familia durante el fondo de su adicción. De todas maneras, yo sabía que si yo quería que nuestro matrimonio tuviera éxito, yo querría que él liderara a nuestra familia tan pronto como estuviera en la capacidad de hacerlo. Si me entrega cuentas de su pureza, y yo soy a quien Él responde… ¿cómo podrá liderarme? Creo que si este orden está revertido, sería mucho más difícil para mí confiar en él y respetarlo.
Quisiera poder recuperar los años en los que solo yo era la compañera de responsabilidad de mi esposo.
A través de este proceso aprendí que hay algo de verdad en la frase “el diablo está en los detalles”. Yo no puedo sacar de mi mente las cosas que escuché de él cuando era su compañera de responsabilidad. Las imágenes mentales de esos detalles estarán conmigo para siempre y las detesto.
Aunque ya no quiero ser su compañera de responsabilidad, aún necesito saber qué está pasando, y él tiene una responsabilidad de ser honesto y transparente conmigo. Ahora que tiene un filtro de internet, sus reportes de navegación son enviados a un amigo de confianza. Yo he escogido no verlos. Si algo inapropiado o cuestionable aparece en el reporte, ellos hablan al respecto. Después de que lo han discutido, orado, y planificado acerca de cómo vencerlo, mi esposo viene conmigo y me cuenta la información que necesito saber –nada más. Funciona y estoy feliz por ello.

2 Comentarios
Juan Antonio
19. Apr, 2010
Definitivamente considero que ser el compañero de responsabilidad de nuestro cónyuge es un grave error. Simplemente porque nos convertimos en juez y parte de la situación. Recordemos que en Génesis 2:24 El Señor dio esta orden con respecto al matrimonio:
“Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.”
Si meditamos en esto, vemos que el ser compañero de responsabilidad de nuestro cónyuge no cumple con lo que indica Santiago 5:16:
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”
Pues en primer lugar somos un solo ser con nuestro cónyuge y en segundo, al enterarnos de su pecado no somos justos para juzgar, amonestar y restauras. Por el contrario, seremos severos e injustos para juzgar; debido a que es nuestro propio ser el que está pecando contra Dios y contra nosotros mismos.
Esto es algo que no se debe de aplicar en un proceso de restauración bíblico. Es necesaria la intervención de un consejero o consejera según sea el caso para que estos puedan saber toda la verdad y que ellos sean quine les ayuden a decidir que contar y como contar los hechos pecaminosos a nuestro cónyuge. Pues si bien es cierto los detalles únicamente contribuyen a formar imágenes mentales de cómo fueron los hechos y esto contribuye a desconectar aun mas los corazones y profundizar las heridas.
Tal y como lo menciona está hermana con estas palabras “Yo no puedo sacar de mi mente las cosas que escuché de él cuando era su compañera de responsabilidad. Las imágenes mentales de esos detalles estarán conmigo para siempre y las detesto.” Definitivamente esto es lo que ocasiona una mala decisión en la escogencia de un compañero de responsabilidad.
Oro para que muchos sepan de esto y no caigan en este doloroso y desgarrador hecho.
Hermana en lo que a usted concierne; la felicito por el valor que tuvo de haber decidido dejar esa práctica masoquista e encubridora que solamente profundizaba una mayor destrucción de su matrimonio.
Más sin embargo el Señor permite que este tipo de situaciones se den para poder glorificarse y así poder ayudar a otros.
Confié en esta promesa para su matrimonio:
Joel 2:24-26 (Reina-Valera 1960)
Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado.
LILIAM MARTINEZ
23. Apr, 2010
QUE VALIENTE HERMANA! EL SEÑOR CONTINÙE FORTALECIENDOLA. SALUDOS A SU ESPOSO.
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