Elementos de un grupo efectivo de apoyo: discipulado

Publicado en 18. Dec, 2008 por en Desde otros ministerios

Aunque traer el secreto a la luz es poderoso para escapar del pecado, la rendición de cuentas nunca significó un grupo de hombres o mujeres sentados en círculo, hablando de sus fallas en mantenerse puros. Generalmente, quien pone su fe en esta dinámica para ser permanente libre, vive en un carrusel de caídas, arrepentimiento y confesión.

El primer ingrediente clave es el discipulado. Un hombre o una mujer que luchan por su pureza necesitan escuchar prédicas y enseñanza en la iglesia, pero deben rendir cuentas acerca de la forma en que lo ponen en práctica; de lo contrario los beneficios serán mínimos. Un mentor o mentora debe caminar con ellos a través del proceso de libertad y conducirlos a la madurez, dedicando sus vidas a disciplinar al hermano o hermana que lucha.

Con este cambio poderoso de enfoque, la verdad es impartida. El pecado es tratado de frente. El mentor espera cambios, y lo más importante, un hombre o una mujer experimentan de primera mano la relación con alguien que ya camina en libertad. El apóstol Pablo nos instruye acerca del proceso bíblico de la rendición de cuentas en Gálatas 6:1, cuando pide a los cristianos “que son espirituales” que tomen la iniciativa de ayudar a otros que han sido sorprendidos en pecado.

En la próxima entrada de esta serie comentaremos acerca de un segundo elemento, un historial comprobado de libertad. Un hombre o una mujer pueden ayudar a otros hasta el punto en el que hayan avanzado en su propia pureza.

Idea original en Unchained Magazine, Verano de 2008

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3 Comentarios

Juan Fernando

23. Dec, 2008

Existen palabras “eclesiales” que por momentos pierden su dimensión en un mundo que lucha a toda costa de alejarse de la religiosidad. Palabras que a decir verdad no se escuchan en boca de alguien que no pertenezca a la Iglesia y que usa esta terminología como parte de su “gerga eclesial”. En este particular caso me refiero a la palabra “discípulo”. Y para mi es muy necesario que reflexionemos sobre ella y la magnitud que esto involucra al hablar del discipulado como un elemento efectivo de un grupo de apoyo.
La palabra discípulo viene del latín discípulus y este de discere (disco-aprender) o sea el que aprende o se deja enseñar. Ser un discípulo exige que tengamos la disposición de aprender y esto no es otra cosa sino el humilde reconocimiento de nuestra necesidad por aprender. Estar dispuestos a ser un discípulo de alguien en el área sexual implica que humildemente estamos reconociendo que debemos aprender de otros para poder vivir en pureza pues en la soledad de nuestra autosuficiencia ha sido imposible que lo hagamos.
Ser aprendices de la vida en pureza no es un conocimento intelectual lo que requiere, pues todos sabemos lo que debemos y no debemos hacer, sino que es doblegar nuestro ser interior y reconocer que otros pueden llevarnos a caminar en pureza por medio de su cuidado, palabras y sobre todo ejemplo. Y es en esa cercanía que implica el discipulado que se adquiere el compromiso con una causa.
He allí la razón porque entonces no nos debe de extrañar el porqué los cristianos del primer siglo fueron capaces de llegar a morir en medio del circo romano por la causa de Jesucisto: porque se habian convertido en sus discipulos, aprendieron de su ejemplo, se comprometieron con lo vivido y comprobaron los resultados de ser fieles a la causa que este hombre legó para sus vidas.
Dicho esto es donde queda la pregunta en el aire, la misma hecha a Pedro justo en el momento de la prueba “¿No eres tu uno de sus discípulos?” La pregunta mis amigos, no está en nuestros labios sino en las acciones diarias que son guiadas por nuestro corazón…

Tito

02. Jan, 2009

Simplemente necesario la rendición de cuentas de las enseñanzas impartidas, realmente el discipulado es sumamente importante en cualquier persona que quiere tener un avance en su vida espiritual.

Neto

06. Jan, 2009

Entre diversas circunstancias, ahora soy parte de un par de circulos de amigos, y he visto la importancia de aplicar principios como este, para que la entrega de cuentas no sea simplemente “yo falle en esto”, “yo tambien”, “y yo”.

El encontrar y definir metas hace avanzar a las personas, pero tambien a los grupos…

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