No es solo un problema de hombres

Publicado en 18. Aug, 2011 por en Desde otros ministerios

Mi vida cambió para siempre cuando tenía 21 años.

Sentía mucha curiosidad por saber cuál era el gran problema con la pornografía. Una tarde en mi apartamento vacío decidí echar un vistazo por internet. Después de todo, me dije, este es un problema de los hombres, así que no me enviciaré ni nada parecido.

En el instante en el que apareció la primera imagen, supe que me había enviciado. Y era una mujer cristiana.

* * *

Crecí en un hogar donde Cristo era el centro y entregué mi vida a Jesús cuando tenía 3 o 4 años. Memorizaba mucho de las Escrituras, leía mi Biblia y hablaba con Dios sobre todo, bueno, sobre casi todo.

El verano en que cumplí 3 fui abusada por una pareja en la que confiaba. Ellos me hicieron creer que todo había sido mi culpa y que yo me metería en problemas si se lo decía a alguien. Me sentí sucia y culpable, pero decidí enterrar esos recuerdos lo más que pude.

Pero esos recuerdos regresaban. La vergüenza que sentía solo alimentaba mi sensación de falta de valor ante Dios. Aunque lo buscaba a Él en casi todas las áreas de mi vida, pensé que no podría acercarme a Él con este secreto. Me sentía imperdonable y tenía miedo de ser honesta con Dios o con cualquier persona sobre este asunto.

Cuando la escuela secundaria llegó, mi identidad en Cristo se desmoronó bajo el peso de la culpa que sentía. Así que comencé a evitarla, pensando que estaría bien así. Seguí “arreglándomelas” en vez de gritar mi problema a Dios, durante los próximos diez años.

* * *

Ese primer día que navegué en pornografía, supe que no lo debía hacer otra vez. Odié lo que hice y cómo utilicé mal el regalo de Dios de mi sexualidad. Pero regresé, y seguí regresando a esos sitios con más frecuencia, y hasta planificaba mi día en torno a ese encuentro en línea. Y mientras el tiempo pasaba, buscaba material más duro. La culpa estaba consumiéndome, pero sentía que no tenía las fuerzas para detenerme.

A los dos años de adicción tuve el valor de confesarle mi pecado a mi compañera de habitación, Hilda. Despreciaba estar atada a la culpa por esconder este pecado, y decidí que estaba dispuesta a exponerme a la vergüenza si era necesario para liberarme de la pornografía. Hilda pasó horas hablándome de mi batalla y orando por mí. Comenzó a preguntar con regularidad qué sitios había visitado por internet. Era tan difícil ser honesta con ella, y aún así tomó otros dos años – y la participación de un consejero cristiano – antes de estar completamente libre de la pornografía.

¿Qué hay de ti? Hemos recibido numerosas cartas y e-mails de jóvenes mujeres que cayeron en pornografía y muestran sentimientos de vergüenza y soledad mientras comparten su temor a ser un monstruo por haberse vuelto adictas a algo contra lo que “solo los hombres luchan”. No estás sola. No importa cómo te involucraste con la pornografía, no eres la única mujer que ha tropezado.

¡Y tampoco tienes que seguir tropezando! Si estás lista para salir de la pornografía, habla con una mujer cristiana de confianza. Sé honesta sobre tu problema, y no le restes importancia. Pídele que ore contigo mientras confiesas esta área de tu vida a Dios. Si piensas que no le puedes decir tú misma lo que estás pasando, muéstrale este artículo, y pídele que vuelva contigo para hablarlo. Mantener el secreto sólo dificulta el poder romper con esta adicción.

Si bien no es necesario que se lo cuentes a todos, si es importante que encuentres el apoyo de mujeres cristianas que puedan pedirte cuentas y hasta puedan ayudarte a encontrar un consejero cristiano que maneje desórdenes íntimos.

La consejera cristiana Joann Condie, quien se especializa en tratar personas con esta clase de problemas, explicó en el programa Enfoque la Familia que el hecho de detener el comportamiento es un primer paso para terminar con el pecado. Ella explica que es necesario redireccionar el pensamiento que esta detrás de este comportamiento.

Detrás de este pensamiento, existen emociones dañadas. Si son ignoradas y abandonadas…entonces sólo se realiza parte de la batalla. Y lo que hay detrás de todo esto es un componente espiritual muy fuerte que hay que redireccionar también.

Como siguiente paso ¡deshazte de todo acceso a la pornografía! Coloca tu computadora en un lugar público, agrega filtros u otro software de entrega de cuentas y limita el uso de la computadora a cuando estén otras personas cerca.

Evita música, películas, libros, revistas y programas de televisión que puedan provocar un tropiezo. Decide en dónde pones tu corazón, No pondré delante de mis ojos cosa injusta (Salmo101:3), y haz lo que sea necesario para mantener puros tus ojos y tus pensamientos.
Para mí, esto significaría eliminar el acceso a Internet, deshacerse del televisor e incluso apartar mis ojos de las revistas en la calle. Hay muchos ajustes que será necesario hacer, pero ¡niégate a bajar la guardia!

Mirando atrás, puedo ver que estaba convencida por las mentiras de Satanás de que la pornografía era lo mejor que la sexualidad podía ofrecer. Mientras trabajé con un consejero cristiano, comencé a entender la verdad que Dios nos dio a través de la Biblia, y a permitir que Su Palabra me sanara.

¿Si todavía soy tentada? Si, pero también sé que la tentación no es pecado. Y mientras camino en la verdad y me rehúso a que lo oculto y secreto reine en mi vida, Dios es glorificado. No estoy avergonzada por esos años de pecado, son una prueba del amor de Dios y que “El está en medio de ti, poderoso, él salvará”; Sofonías 3:17.

* * *

NOTES
1. Enfocándose en la Familia tiene un equipo de más de 20 consejeros cristianos autorizados dispuestos a hablar contigo. Si quisiera hablar con alguno de ellos, por favor llama al (719) 531-3400 (719) 531-3400 de lunes a viernes de 9.00 a 4.30 (horario de la montaña), y pregunta por el departamento de Consejería extensión 7700. Uno de los asistentes de consejería le devolverá la llamada para que no se le sea carga.
2. “La atracción seductora de la pornografía por Internet” emitida originalmente en Mayo 19-20 de 2004

Artículo original aquí.

Tags: ,

4 Comentarios

Joel S. Olivencia

28. Aug, 2011

Wow! Gloria a Dios, me da alegría saber que el Espíritu de Dios se esta moviendo para rescatar a los que están dispuestos a salir de la selectividad a través de la confesión. Me da alegría precisamente por que vi este enlace a través de Twitter justo cuando yo publiqué un articulo que también trata el tema de la confesión. Dios esta llamando a su pueblo a que no luchemos solo, que dejemos el orgullo y que nos atrevamos de dar un paso de fe hablando con un amigo o líder como lo hizo con nuestra hermana en este testimonio. Aleluya!!

lalu

19. Nov, 2011

Hola… he batallado por mucho tiempo, pero siempre hay un declive que me trae mucha tristeza… no tengo con quien hablar cambie de ciudad y no conozco a nadie la verdad he buscado ayuda pero no se ha dado si pueden ayudarme hagamen saberlo ..

anonima

03. May, 2012

Hola, estoy necesitando ayuda, alguna consejera pudiera ponerse en contacto conmigo por favor?. les agradecería mucho.

Libres en Cristo

07. May, 2012

Puedes usar este enlace confidencial para saber si este ministerio es lo que necesitas, al final encontrarás el enlace para que una mentora te ayude: http://libresencristo.org/test-adiccion-sexual/

Deja tu respuesta