Analizando las disculpas de Tiger Woods

Analizando las disculpas de Tiger Woods

Publicado en 23. Mar, 2010 por Libres en Cristo en Noticias y Otros Medios

tiger woods disculpas2

por James Tonkowich

La Cuaresma este año empezó con las cenizas tradicionales, y las cosas “a las que hay que renunciar”. Pero adicionalmente, en Febrero 19, el primer Viernes después del Miércoles de Cenizas, vimos un acto de confesión pública y arrepentimiento que todavía tiene a la gente comentando.

Tiger Woods salió de su escondite de tres meses, para disculparse por su sórdido adulterio –o más específicamente por su surtido de sórdidas infidelidades.

Mientras Woods siempre proyectó la imagen de un esposo y padre disciplinado y afectuoso, estaba viviendo una doble vida. En el otro lado de su imagen reluciente se acumulaba una serie de sucios adulterios.

“Yo quiero decirle a cada uno simple y directamente,” dijo Woods a la reducida concurrencia en vivo y a todos nosotros observando la transmisión, “que lamento profundamente por la conducta irresponsable y egoísta en la que me involucré”.

Las respuestas al discurso mea culpa de Woods (no accedió a responder preguntas) varían desde alabanzas hasta condenación.

El antiguo personero de la Casa Blanca, George Stephanopoulos, ahora en Good  Morning America lo calificó como “Una de las disculpas más sobresalientes hechas por alguna figura pública… No dejó nada sobre la mesa. Este es un hombre que ha pensado mucho en lo que hizo”.

Mientras tanto, la periodista deportiva Sally Jenkins escribió en el Washington Post, “Lo lamento, pero yo no lo compré. El Tiger Woods público siempre ha sido artificial, pero nunca se ha visto más plástico que en lo que llaman su disculpa pública”.

Lo que me impresionó de los comentarios –pro y con- fue que los juicios fueron enteramente subjetivos. “Él se esforzó demasiado en parecer humilde,” dijo el reportero de golf John Feinstein, “pero no lo consiguió”.

Todos mostraron un deseo de juzgar sus motivaciones y su sinceridad, atributos que son opacos para todos excepto para Dios. Habiendo dicho esto, podemos pensar objetivamente acerca de la confesión y el arrepentimiento –de Tiger y de nosotros mismos.

Primero, la confesión y el arrepentimiento genuinos están enraizados en el dolor por pecados específicos. Dada la naturaleza humana caída, esto no es fácil. Yo puedo lamentar las consecuencias de mi pecado, puedo lamentar que me descubrieron en pecado, puedo sentirme humillado, pero aún así nunca arrepentirme de mis transgresiones.

En Oseas 6:1-3 la gente “se arrepintió”:

1 ¡Vengan, volvámonos al Señor!
Él nos ha despedazado, pero nos sanará;
nos ha herido, pero nos vendará.
2 Después de dos días nos dará vida;
al tercer día nos levantará,
y así viviremos en su presencia.
3 Conozcamos al Señor;
vayamos tras su conocimiento.
Tan cierto como que sale el sol,
él habrá de manifestarse;
vendrá a nosotros como la lluvia de invierno,
como la lluvia de primavera que riega la tierra.

Suena como arrepentimiento, pero Dios replicó “Tu amor es como el rocío de la madrugada, que pronto desaparee”. Sus lamentos eran por haber sido rotos en pedazos y heridos, pero no por su pecado. El lamento por el pecado no aparece sino hasta en Oseas 14:1-3, cuando Oseas instruye a la gente,

1 Vuélvete, Israel, al Señor tu Dios.
¡Tu perversidad te ha hecho caer!
2 Piensa bien lo que le dirás,
y vuélvete al Señor con este ruego:
«Perdónanos nuestra perversidad,
y recíbenos con benevolencia,
pues queremos ofrecerte
el fruto de nuestros labios.
3 Asiria no podrá salvarnos;
no montaremos caballos de guerra.
Nunca más llamaremos “dios nuestro”
a cosas hechas por nuestras manos,
pues en ti el huérfano halla compasión.»

Woods expresó su pena por lo que había hecho:

“Fui infiel. Tuve amoríos. Engañé. Lo que hice no es aceptable, y soy la única persona que tiene la culpa. Dejé de vivir según los valores centrales que fui enseñado a creer. Supe que mis acciones eran incorrectas, pero me convencí a mí mismo de que las reglas normales no aplicaban conmigo. Nunca pensé acerca de aquellos a quienes estaba hiriendo. En vez de eso, sólo pensé en mí mismo.”

Adicionalmente a la pena, la humildad marca la confesión y el arrepentimiento genuinos. Es especialmente humilde, incluso humillante, seguir la orden en Santiago 5:16 de “confesar sus pecados unos a otros”. Tener que hablar de nuestros pecados en voz alta hace a esos pecados mucho más reales y mucho más odiosos. Provoca un duro derrumbamiento de nuestro orgullo.

Tiger Woods no me impresiona como un hombre humilde. John Feinstein escribió, “Una de las cosas que hace grande a un atleta es su extraordinaria arrogancia”. Esto es una creencia inquebrantable en uno mismo y en las habilidades propias. “Nadie”, continó diciendo, “ha definido la arrogancia más claramente en los últimos 14 años como Tiger Woods”.

Aunque Woods no se deshizo de su altamente controlada personalidad de superestrella, sí se paró frente a su familia, amigos y cámaras admitiendo, “Estaba equivocado. Fui un tonto. No puedo jugar con reglas diferentes. Los mismos límites que aplican a todos aplican para mí también. Yo traje esta vergüenza sobre mí mismo”.

Tal vez, como algunos han sugerido, esto fue un poco más que un intento cuidadosamente orquestado para salvar su carrera. Tal vez, pero a mí me parece que si el objetivo de Tiger fuera simplemente preservar su base de fans, el mejor camino hubiera sido callarse la boca y seguir jugando golf. Como muchas celebridades y muchos políticos pueden atestiguar, estos incidentes siempre terminan pasando de moda. Algo más parece estar trabajándose en Woods para que se haya humillado a sí mismo.

“Tengo mucho que expiar”, dijo. Ese fue un verbo usado de manera muy interesante dada su confesión como budista. Creo que quiso decir, como después dijo, “Ahora es mi responsabilidad hacer restituciones”. Y es que lo es. El daño que le hizo a su esposa, su matrimonio y su familia son incalculables. Un simple “Lamento eso”, no hará que todo esté bien (nunca sucede así). Restituir a aquellos que fueron heridos por causa de nuestro pecado es parte de la confesión y el arrepentimiento.

Y esta restitución debe incluir cambios. Santiago escribió, “Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? …la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.”

Acerca de su esposa Elin, Woods dijo que “las verdaderas disculpas para ella no vendrán en forma de palabras. Vendrán con el tiempo con mi conducta”. Para todos nosotros, el arrepentimiento significa darse la vuelta y empezar a caminar en una dirección diferente.

Tristemente, las disculpas de Woods carecieron de un elemento crítico que distingue a la confesión y al arrepentimiento cristiano.

El Rey David cometió adulterio con Betsabé y subsecuentemente hizo que asesinaran a su marido Urías (2 Samuel 11). Y aún así en confesión y arrepentimiento David oró a Dios:

Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable. [Salmos 51:4 NVI]

Él se dirigió hacia Dios para rogar su misericordia y su perdón, estableciendo así un modelo que podemos seguir. Nuestros crímenes y nuestros pecados son contra aquellas personas que hemos herido, pero aún más importante, son en contra de Dios.

Algunos podrían argumentar que la confesión y el arrepentimiento ya no son necesarios después del sacrificio de Cristo en la cruz. Todo ha sido ya expiado y perdonado, ¿entonces por qué escarbar en ello? Pero también el enunciado opuesto es verdadero: La cruz evidencia la maldad de nuestro corazón y nuestra necesidad de confesión. Como escribió John Kane:

El pecado en su maldad es el gran enemigo de la Cruz de Cristo, opuesto a Sus designios de misericordia eterna, robándole al alma el fruto de Sus sufrimientos, y pisoteando Su Preciosa Sangre.

El pecado toma la bondad de Dios y la tira en Su cara. La confesión y el arrepentimiento cristianos inician con este duro hecho. Una vez que hemos enfrentado nuestra ofensa hacia Dios, podemos ver a Cristo crucificado para restaurar lo que el pecado ha corrompido.

La disculpa de Tiger Woods no fue una disculpa cristiana. Lo hizo claro, después de todo, que es budista. Al mismo tiempo, su pena, su humildad, y su deseo de hacer restituciones, y su deseo de cambiar son lecciones de las cuales todos pueden beneficiarse –especialmente durante la época de Cuaresma.

Artículo original, aquí.

Vídeo de la transmisión, aquí.

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3 Comentarios

Juan Antonio

24. Mar, 2010

Para nosotros los cristianos; después de este duro proceso de reconocer nuestro pecado, confesarlo, arrepentirnos genuinamente y buscar restituir el daño.

Necesitamos pasar un proceso de restauración bíblico. El cual nos lleve de regreso al lugar de donde caímos. Este proceso es duro y doloroso pues somos confrontados con nuestro pecado por medio de la palabra de Dios. Pero también es cierto que es la única forma de cortar de raíz lo que provocó nuestra conducta pecaminosa.

De no pasar por este proceso, pronto estaremos de vuelta, tarde o temprano en el mismo chiquero de pecado, aun cumpliendo con la confesión y el arrepentimiento el cual puede ser provocado por emociones de culpa y de dolor momentáneo.

La palabra de Dios nos dice lo siguiente en 2 Timoteo 3:16:

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,”

Así como también tenemos que tener en cuenta que la misma palabra de Dios nos sana, nos alimenta y nos restaura.

Por todo loanterior insisto, en que no debemos perder de vista el proceso de restauración bíblico para poder dar un verdadero giro de 180°.

(ROLANDO CARDONA)

05. Apr, 2010

me encantó el analisis sobre la actitud de tiger woods, veo como a cada cierto tiempo un personaje publico cae en este terrible pecado. Me impacta como se distingue entre una critica objetiva y una subjetiva, y como a pesar de la sinceridad de tiger, su actitud fue mucho menos valiosa al no considerar la ofensa contra Dios. Es muy enriquecedor el comentario y me llama la atencion saber mas sobre la restauracion biblica.

(ROLANDO CARDONA)

05. Apr, 2010

me encantó el analisis sobre la actitud de tiger woods, veo como a cada cierto tiempo un personaje publico cae en este terrible pecado. Me impacta como se distingue entre una critica objetiva y una subjetiva, y como a pesar de la sinceridad de tiger, su actitud fue mucho menos valiosa al no considerar la ofensa contra Dios. Es muy enriquecedor el comentario y me llama la atencion saber mas sobre la restauracion biblica.

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