Una revista para mujeres… y sus mentiras sobre los hombres

Publicado en 24. Mar, 2011 por en Nuestros mentores escriben

He estado muy consciente de la presencia de una conocida revista para mujeres, esa que encuentra uno en el supermercado o en el aeropuerto, con una curvilínea modelo/actriz en la portada, rodeada de titulares de sexo.

Antes no le dedicaba neuronas a pensar en estas cosas, solo las pasaba por alto. Sin embargo, algo me dice que los hombres permitimos que la cultura del mundo forme una opinión en las mujeres acerca de lo que es nuestra sexualidad como hombres, y su propia sexualidad como mujeres, y que es causa de que como cristianos consideremos el pecado sexual como una opción atractiva.

Al reflexionar en los titulares de la revista, encuentro varios problemas:

  • Estereotipan al hombre y a la mujer: los hombres son de esta forma, las mujeres de esta otra. Especialmente enfatizan en “un hombre está pensando siempre en sexo, y tú debes estar lista para complacerlo”.
  • Perpetúan información inexacta: los hombres hacen, piensan y dicen esto cuando están teniendo sexo, y si no, es porque están pensando en tenerlo. Lo mismo sucede cuando se refieren a las mujeres, que hacen, piensan y dicen esto otro.
  • No leí ninguna alusión la palabra ‘relación’, ni siquiera ‘relación sexual’, sino simplemente la palabra sexo en colores brillantes y frases como “tu hombre” – quizás para evitar hacer sentir a una mujer comprometida a largo plazo.
  • Esta revista ama la tradicional batalla de los sexos, manteniendo la ansiedad de la mujer por perderla o ganarla, animándola a dejar su naturaleza vulnerable, por una naturaleza sexual competitiva.

Aunque la portada de cada mes, muestra a una mujer atractiva lanzando artículos como “Cómo volverlo loco aún si está cansado”, es debido a su pseudo-liberal estilo de hablar acerca del sexo que estos artículos son explícitos y descriptivos; sin embargo son confusos a largo plazo cuando entran en conflicto con lo que un hombre y una mujer cristianos creen acerca de sí mismos y del matrimonio.

Además, debido a que temas como la “comunicación”, o “planificación de un futuro juntos” venderían tan poco, los editores la reemplazan por temas como lencería, posiciones, lenguaje obsceno, y unas vacaciones ardientes.

Alguna vez le di una lectura a los artículos y columnas interiores, y aunque en ese tiempo yo mismo no buscaba la pureza sexual, me alertó especialmente uno con historias sobre como engañar a un esposo de forma ‘divertida’. Aquí podría citar todo el material bíblico que habla sobre la fornicación y el adulterio, y sobre identidad personal, pero hoy quiero resaltar más bien que hay materiales como esta revista, que pululan entre nosotros.

Aceptémoslo, quizás como hombres nos parezca muy deseable ser el centro de esa atención sexual, y si solo buscamos satisfacción sexual inmediata, entonces no tendremos mayor problema con lo que estas revistas digan o dejen de decir.

Pero sí importa a largo plazo. Yo no quisiera ver a mi esposa leyendo un artículo acerca de lo divertido que es el placer sexual con un hombre que no sea yo. Este es el tipo de temas que no son interesantes si nunca nos visualizamos casados, pero sí alarman cuando entre nuestros valores está el construir matrimonios fuertes.

He aprendido muchas cosas desde que empecé mi curso de 60 días en Libres en Cristo. Una es que no me gusta sentirme obligado a desempeñar un rol masculino que me imponen, incluso un rol de tener que pensar o practicar sexo todo el tiempo. He aprendido que mi naturaleza no se reduce a un instinto, como si fuera un animal.

Tengo tantas lecciones valiosas que reconstruyen mi identidad sexual como un hombre único, que me molestaría que mi esposa esperara que yo fuera “como todos los hombres”, lujurioso, impaciente, predecible, agresivo como tales revistas dicen que son “todos los hombres”. Mucho más me incomodaría que una mujer que amo, se comportara de manera libertina, coqueta con otros hombres, controladora, como supuestamente tienen que ser “todas las mujeres”.

Por supuesto que siento una fuerte atracción sexual, pero sobre todo eso, valoro una relación emocional, fiel y permanente. En mi vida diaria también hay momentos en los que estoy frustrado conmigo mismo, enfocado y agotado por las responsabilidades diarias, preocupado por el futuro, etc., y en esos momentos aunque el sexo sería una salida rápida, estoy cada vez más consciente de que lo que necesito (además de centrar mi confianza en Dios) es a una mujer a mi lado con quien hablar, que me ayude a solucionar, y que refleje el carácter de Dios.

Y también importa por los hombres y mujeres en nuestras congregaciones, que están expuestos a materiales así, e importa cuando la Iglesia sufre por el pecado sexual, por el adulterio de los líderes y por los embarazos antes del matrimonio, y por el contagio de enfermedades sexuales, y porque la diversión sexual tiene más presencia en nuestra mente que la Gloria de Dios.

Pero por ahora, esta es una reflexión personal, aunque hay mucho que necesitamos hacer como cuerpo de Cristo. Hoy, yo necesito ser radical en lo que dejo entrar a mi mente, y eso ha de empezar con no tomar esas revistas del anaquel en el supermercado. Cada decisión cuenta para un futuro sólido y una identidad sexual firme.

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2 Comentarios

YessyBo

28. Mar, 2011

Este artículo me llamó mucho la atención, tanto que tuve que leerlo varias veces antes de decidirme a escribir, y de hecho escribí por separado para estar segura de qué es lo que deseo transmitir. …
Yo leí un sinnúmero de esas revistas, la “biblia” de toda mujer, como le llaman en una película, y en la búsqueda de mi identidad como mujer, me dejé llenar la cabeza con todo tipo de basura y falsos yo que deterioraron cada vez más el diseño único y original de Dios en mi vida como mujer.
Debemos entender que las consecuencias a largo plazo, no son sólo una aversión al lenguaje cuasi-explícito cuando vemos las revistas en el anaquel, sino que son las heridas profundas que ocasionan tanto a hombres como a mujeres. Estas “obras literarias” nos impiden ver el matrimonio como el vínculo perfecto entre hombre y mujer, establecido por Dios. Aquí se enseña que es como una enfermedad de la cual puedes huir siempre y cuando tengas la suficiente astucia como para no involucrarte sentimentalmente con ninguno de “tus hombres” o “tus mujeres”. (Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Gen 2:24) ¿cómo podemos ir por la vida dejando pedacitos de nosotros en todos lados, y si estamos casados, pedacitos de nuestro cónyuge?
Nos venden unos a otros, nos llenan el cuerpo de marcas y modas para darnos un valor y dependiendo de ese valor así será el “producto” final a ofrecer, y como en una subasta, al mejor postor. Existen tanto las revistas “para hombres” como “para mujeres” en la cuales ambos son puestos en una perspectiva casi inverosímil que deteriora cualquier leve rasgo de personalidad que podamos tener, si no hemos sido afirmados en nuestro valor a los ojos de nuestro Creador.
En las últimas semanas he estado aprendiendo del valor y características verdaderas como hombre y como mujer que Dios diseñó para nosotros y que en Jesucristo podemos alcanzar.
Limitarnos a ser objetos sexuales daña nuestra vidas para siempre a menos que Jesucristo nos rescate, y aún allí debemos lidiar con las consecuencias de las decisiones del pasado. No me mal interpreten, eso no significa que Jesucristo no pueda borrar todos nuestros pecados. Pero ¿cómo regresas a tus 16 años cuando decidiste tener relaciones sexuales con tu novio, y luego te dejó, y luego con otro y otro y otro…., hasta llegar al día de hoy en que tienes tu encuentro en el pozo con el verdadero Amado, con Jesucristo mismo?…. como aquella mujer, no podemos evitar ni borrar la fama que nos echamos encima, pero sí podemos tomar la decisión de no pecar más, y llevar una vida tan honorable que ya nadie se atrevería a llamarnos más “la sin marido”.
Las personas que estuvimos atrapadas en pecado sexual somos muy sensibles a estos temas porque sabemos hasta donde pueden arrastrarnos, sabemos que sólo Dios puede rescatarnos y devolvernos la dignidad, la identidad y los deseos de vivir y no pecar más. No podemos ser “de mente abierta” y tomar los temas sexuales a la ligera porque eso precisamente fue lo que nos llevó al foso de la desesperación. No podemos ni siquiera parpadear porque en ese parpadeo caeremos bajo el embrujo y la seducción del enemigo que nos sigue atacando con imágenes y “divertidas” historias de un pasado sexual que “no tiene nada de malo”.
No podemos ser flexibles con la educación sexual de nuestros hijos e hijas, debemos estar al tanto de las estrategias del enemigo para contraatacar y mejor aún, estar prevenidos para no ser sorprendidos. Desde que nuestros hijos están en nuestro vientre y a lo largo de sus vidas debemos afirmarles su personalidad y diseño perfecto conforme al deseo y corazón de Dios. Debemos cortar con esa tolerancia que nos han impuesto porque hay libertad de expresión, pues bien, también tengo la libertad, el derecho y la obligación de cuidar de mis hijos y exigir que sus mentes y corazones sean respetados y cuidados en el ambiente en donde se desarrollan. No nos durmamos en una pasividad que matará a nuestras generaciones.
Amig@s el enemigo es astuto, pero hasta a él se le acaban las ideas, Nuestro Dios en cambio es eterno, infinito en poder, gloria y milagros. No nos dejemos engañar creyendo que somos fuertes e invencibles, “en Cristo somos fuertes, en Él y sólo en Él resistimos los ataques y seducciones del enemigo”.
Cada día oro para que Cristo siga renovando mi mente, siga llenándome con Su palabra y siga dándome de esa Bendita Agua Viva que sacia por completo mi sed. Soy débil en mi propia fuerza, soy pequeña y vulnerable. Pero en Su mano, estoy protegida y sostenida. Encuentro mi feminidad y la amo, amo la forma como Dios me ha diseñado y anhelo escuchar Sus Palabras constantes a mi corazón: “ERES MI HIJA AMADA Y ME COMPLACE LO QUE HACES”. ¡¿Qué más puedo desear?!

Gabriela

27. May, 2011

Quiero decir que es realmente un gusto encontrar personas, hombres y mujeres, que defiendan la pureza sexual. Si hay algo que me preoduce mucho enojo es ver cómo el enemigo toma lo más hermoso, puro y santo de la creación de Dios para pisotearlo, y luego encima se da el tupé de querer hacernos creer que Dios es aburrido. Por la gracia de Dios soy virgen, y digo por la gracia de Dios porque hubo momentos en que estuve al borde del abismo, y eso me ayudó a descubrir el tierno e inmerecido amor protector de mi Jesús. Además fué en esos momentos que me dí cuenta que pureza y virginidad no necesariamente son la misma cosa, y que mi vida necesitaba una limpieza a fondo de hecho. ¿Y saben que más descubrí? Que la vivir con pureza no sólo no es aburrido, todo lo contrario de hecho, es la forma más plena y deliciosa de saborear la vida! Es más, no entiendo por que en el mundo actual hay gente que entiende el valor en la pureza de las cosas (si no piensen en el costo de la miel pura, del oro puro, del agua pura, etc.) y no comprenden que este mismo principio se aplica a las personas. No entiendo por que no se dan cuenta que la pureza no es una monótona e insípida blancura.
Es realmente hermoso, sobre todo, ver que haya hombres que estén hartos de los estereotipos y de las mentiras del enemigo. Si hay algo que me molesta como mujer es vivir en una sociedad machista que considera que la pureza y la virginidad es cosa de mujeres (y de mujeres anticuadas, porque ya ni de mujeres en general). ¿Se fijaron por ejemplo que la tradición es que la mujer se casa de vestido blanco y el hombre de traje negro (al menos en Agentina esto es así)?
Estas tradiciones implícitamente nos dicen que:
- pureza=blanco=monotonía= aburrimiento (pero justamente, el blanco es justamente la suma de todos los colores! La pureza es deliciosa y colorida!)
- pureza=virtud esperable en las mujeres
- experiencia sexual= señal de hombría en los varones
Estoy cansada de que nos quieran hacer creer a las propias mujeres que un hombre virgen no puede ser apasionado ni sexualmente satisfactorio. Me hiere que haya tantos hombres que creen que tienen que estar mostrando su “currículum” para ser considerados “machos”. Me duele ver que tantos se autoengañen y se coloquen a nivel de objetos con la excusa de usar a las mujeres como objeto. Sueño con encontrar a un hombre como José que se atreva a ser puro, y no por miedo a las consecuencias (castigos, ETS, embarazos, etc), sino porque simplemente no le da el corazón para herir a su Dios de esa manera, y sé que ese es el sueño de toda mujer que ama a Cristo.
Sé que la presión social y el acoso visual que tienen que soportar los hombres en estos tiempos es demoledor (mucho mayor de lo q puedo imaginar como mujer, seguramente) Oro por todos los hombres de Dios para que su poder resplandezca en sus debilidades, y oro por aquellos que todavía no comprenden lo valiosos que son para que sus ojos sean abiertos.
)

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