Un año libre en Cristo: Dios me condujo a la Puerta de Esperanza
Publicado en 20. Dec, 2011 por Libres en Cristo en Mi año de libertad, Nuestros mentores escriben
Recuerdo que lloré con gran aflicción mientras oraba. Me encontraba en una misión en el extranjero y veía como el Señor me demostraba Su amor, pero en mi mente se desarrollaba una lucha. Pensamientos me atormentaban. Se había dado a conocer el escándalo sexual de un conocido pastor norteamericano. Yo no quería repetir la historia, sabía que si Dios no intervenía en mí, quizás no iba a soportar mucho tiempo más.
Quería honrar al Señor, pero con mis fuerzas era imposible. Le había prometido en varias oportunidades no volver a tropezar y, sin embargo, caía nuevamente. Mi moral terminaba en el suelo y mi corazón, en un recriminar constante.
El año 2010 fue difícil. El estrés, la angustia y la enfermedad me visitaron, pero era el momento oportuno para que el Padre Celestial me brindara Su abrazo. Él proveyó de una cadena de rescate para mi vida y comenzó una obra de restauración, en el último trimestre.
Como dice la Escritura…
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. orque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída. (Isaías 55:6-13)
Dios me condujo a la Puerta de Esperanza y fui confrontado en gran manera. No pude quedar indiferente y mi vida inició un proceso de restauración. Tuve que reconocer mis pecados y acudir a la Fuente a beber. ¡Y qué cambio! ¡A Él la gloria!
Me mostró Su senda y me hizo andar por ella. Regó la tierra seca y mi alma reverdeció. Finalicé, la primera semana de enero de 2011 mi curso de 60 días. Y ya no era el mismo de ayer, pues Cristo había tocado lo más profundo de mi ser.
El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. (Mic 7:19 )
¡Qué maravilla! El cambio era evidente. Mi corazón tenía paz y mi vida comunión con Dios. Su Palabra me hablaba a diario y me movía a buscarle. Era amonestado, aconsejado, animado y fortalecido continuamente. Aprendía a confesar y pedir perdón, ¡mi orgullo comenzaba a desplomarse!
Si antes me preguntaban cómo estaba, respondía con un mero bien. Pero hoy puedo decir y testificar: ¡Soy feliz con mi Cristo!
Nunca me imaginé que Él obraría de una manera tan singular. Un proceso del día a día, mas ¡qué proceso! Pues me confirmó de diversas formas que me llamaba a tomar el curso de 120 días para mentor. Un desafío que para mí era gigante, pero ante Su voz hay que obedecer y ejecutar.
Si observo lo que ha acontecido en poco más de un año, sólo puedo decir ¡Aleluya! Él le dio un propósito a mi vida, ser embajador del mensaje de redención. Tornó en bendición lo que el enemigo quería usar como destrucción y me entregó mi pasado como la mejor herramienta para trabajarle.
En el presente, tengo tranquilidad y gozo de salud, porque mi relación con Dios fue restablecida. Él ha curtido y trabajado mi carácter. Ha erradicado los malos hábitos y ha incrementado mi vida devocional. También, me ha dado nuevos y buenos amigos, incorporándome a la gran familia LEC. Y me ha permitido ver Su obrar en otros.
Este año 2011 ha sido uno de crecimiento espiritual. De oír Su dulce voz, que me ordena marchar, y de inquirir en Él. ¡Qué año tan especial!
Me resta servirle y dar de gracia lo que de gracia recibí. Debo admitir que muchas veces me siento hablando como mi abuelita: Hijo, la respuesta es, “Sólo Cristo”.
Gracias mi Dios, muchas gracias, por Tu inmenso amor y misericordia. (Eric)


3 Comentarios
Chris Rojas
21. Dec, 2011
Precioso articulo!! Papa siga bendiciendo a “LEC”
Edu [Mentor]
26. Dec, 2011
¡Gloria a Dios!
ely
14. Feb, 2012
A DIOS SEA LA GLORIA X LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS X Q HAY UN SOLO DIOS! Y FUERA DE EL NO HAY QUIEN SALVE…!!!!!!!
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