Sanar mi corazón, parece un doloroso descenso
Publicado en 16. Sep, 2010 por Libres en Cristo en Devocionales de Libertad

Hace unas semanas, encontré algo que había redactado cuando estaba haciendo el día 13 de Puerta de Esperanza. Ahora que estoy iniciando mi curso como mentor, Dios me ha llevado a recordar la forma en la que me enseñó a no quedarme en la superficie del proceso doloroso de transformación que estoy enfrentando, sino a ir cada vez más profundo para no dejar nada oculto.
Proverbios 20:5 «Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; mas el hombre entendido lo alcanzará».
El camino para llegar a esas «aguas profundas en el corazón» no ha sido un camino fácil. Es posible que por el camino, te encuentres letreros que te indiquen «por aquí se va hacia abajo», cuando en realidad no es así. Verás: tu corazón va a tratar de engañarte. En tu camino hacia esas «aguas profundas en el corazón», hasta es posible que encuentres letreros que te digan: «lo lograste, ya has llegado», pero al examinar tus alrededores, te sentirás ansioso y sabrás que… no has llegado aún. Necesitas ir más abajo todavía. Necesitas hallar la puerta hacia el sótano, una abertura. Es posible que te tome tiempo encontrarla, y ciertamente, vas a estar cansado y sudoroso… hasta el punto de la desesperación.
Hasta vas a escuchar voces que te dirán: « ¿Para qué seguir más allá? ¡Ya está bien con lo que has bajado!», o «Nunca lo vas a lograr; date por vencido. No vale la pena…» Son las voces del temor, el desaliento, la desilusión, la ansiedad, el desespero y el agotamiento. Entonces te enfrentarás al dilema: «¿Me debo detener? Ya he recibido bastantes ‹buenos consejos. Me parece que por un buen rato, con cargar esto encima tengo bastante». O sencillamente: «Mira, esto es demasiado duro. Ya comenzaremos de nuevo en algún otro momento, pero hoy no».
Pero entonces es cuando algo más fuerte que tus cinco sentidos se apoderan de ti, y te enfrentas a esas tantas voces, diciendo… «No. ¡No le voy a hacer caso a ninguna de ustedes! ¡Voy a seguir adelante, en pos de mi meta; de esas aguas profundas que llevo en mi corazón! Aunque perezca en el camino, prefiero morir en la persecución, en la excavación, en la ‹búsqueda›, antes que darme por vencido y tirar la toalla blanca». Necesitas comprender que hay un «fuego», un «poder», una «añoranza», un «susurro apacible» que viene del Espíritu Santo que te dice:
«Hagas lo que hagas, nunca te des por vencido. Una vez que llegues a la meta, y vas a llegar, sabrás que valía la pena todo lo que trajo consigo ese camino. Hasta el camino mismo habría valido la pena, aun si no existiera una recompensa final. Verás: Dios está obrando en ti mientras tú recorres el camino. Dios ha comenzado en ti una obra, y Él es el que la va a llevar a su plenitud. Él va a usar todos y cada uno de los aspectos del camino, por difíciles que hayan sido, y por mucho que hayan sacado a la superficie tantas emociones diferentes que tenías escondidas dentro. En el camino es donde tu Padre hace la mayor parte de Su trabajo. Sé que tal vez tú no lo puedas ver hoy, pero ya lo verás. En el camino en busca de Su verdad Dios va a comenzar a purificar tu mente, tu corazón y tu alma. El camino es clave y vital, y no existe atajo alguno. Habrá algunos tramos de ese camino más fáciles de recorrer; en cambio otros van a ser muy dolorosos.
No hay nada que llegue a ti que no haya pasado antes por las manos de tu Padre celestial. A medida que lo recorras, vas a perder muchas cosas que valorabas. Algunas de ellas, las vas a dejar voluntariamente cuando llegues a la conclusión de que pesan demasiado para llevarlas encima, mientras que otras, es Él quien te las va a quitar. Va a ser doloroso; tal vez vas a enojarte con Dios mismo, pero necesitas recordar que el exceso de equipaje que tú tanto atesoras, sólo te va a servir de obstáculo en tu camino.
Ciertamente, se siente como este camino va más abajo cada vez. El descenso es la única manera de encontrar lo más profundo, lo más oculto de tu corazón, y de asegurar los cambios más radicales y permanentes.
Sabrás entonces que no eres la misma persona que eras cuando comenzaste a caminar… porque Dios está transformando tus pensamientos, tus deseos y tu voluntad. Aunque el camino es largo, vas a llegar a la meta. Vas a alcanzar las aguas profundas del consejo que está en tu corazón… Entonces lo pondrás sobre Su altar para ofrecerlo como holocausto, como sacrificio vivo ante Su trono. Con las aguas profundas de mi consejo, caminarás y te moverás en Su sabiduría, y Su conocimiento será tu adorno.

6 Comentarios
Jessika
28. Sep, 2010
Waaaooo… No tengo palabras, es justo lo que estoy viviendo. Dios estas en todos lados….
David
29. Sep, 2010
gracias es maravilloso como DIOS puede usar estos pequeños espacios para darte fuerza.
Name (required)YHOVANY GALEGOS
10. Nov, 2010
DIOS LOS BENDYGA SE KE DIOS TYENE UN PROPOSITO PARA NUESTRAS VIDAS YSE KE DIOS ME TRAJO AESTA PAGINA ASI LO KIIERO KREER Y SE KE DE AKI SALDRE LIBRE PARA PODER AGRADAR A MI DIOS KON TODA LA LIBERTAD
clau
20. May, 2011
Que bendición lo que encontre en su página!! de verdad que estoy justo en este momento pasando problemas de salud por traer conmigo mucha carga emocional… y no entendia que Dios tiene algo muy especial para mi, pues estoy en esas aguas profundas… y se que El esta liberándome de esta pesada carga,
Aprendi a cargar con mi vida desde muy chiquita, la mayor de mis hermanos y con tantas cargas sobre su vida, mi joven madre puso sobre mi la carga de ayudarla a cuidar de mis hermanitos, esto afecto mi infancia, luego cuando en dos oportunidades sufri de abuso sexual por parte de desconocidos, la actitud de mis padres me hizo creer que no les importaba, asi que aunque conoci a Jesús cuando estaba jovencita, me doy cuenta que todavia tengo muchas cosas de mi pasado por sanar.
El proceso comenzó y se que El que comenzo en mi la buena obra la perfeccionará!!!
agradezco al Señor por su ministerio y los bendigo.
Aaron
03. Oct, 2011
awwww gracias !!!! Palabras en el justo momento.. gracias mucha!!!! ^ ^
Tipo
03. Nov, 2011
En estos procesos vamos a necesitar la ayuda de personas para sentir menos pesada la carga, tenemos que pedirle a Dios que nos las ponga y no equivocarnos y no hacer más largo y doloroso el proceso.
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