¡Arrepentimiento Falso!

¡Arrepentimiento Falso!

Publicado en 21. Jan, 2010 por Libres en Cristo en Devocionales de Libertad

arrepentimiento falso

Moisés y Aarón fueron a Faraón, y le dijeron:Así dice el SEÑOR, el Dios de los hebreos: “¿Hasta cuándo rehusarás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

Éxodo 10:3 LBLA

¿Tenía el faraón la opción de humillarse?

El faraón había recibido órdenes desde el cielo para enviar al pueblo al desierto para servir a Dios. La presión había aumentado cada vez más sobre él. Pocas personas en el mundo han recibido mensajes tan claros y milagros y señales tan concretos desde el cielo. Lo normal en una situación semejante sería que la persona reconociera la soberanía de Diosy se humillara ante su mano poderosa.

Esto nos enseña que el faraón era el responsable de lo que hacía. Tenía el libre albedrío para elegir lo bueno y lo malo, y optó por lo malo. Él mismo había endurecido su corazón. Él mismo había tomado la decisión de no humillarse ante Dios. Por eso él fue reprendido por eso. Si Dios hubiera producido todo eso en el faraón sin que él mismo hubiese podido elegir, Él tampoco hubiera sido justo al acusarle por ello.

Así que el faraón era el responsable de sus decisiones y tenía la libertad para humillarse si hubiera querido. Pero tomó la decisión equivocada y esa fue su ruina.

Cuando Dios nos habla, Él espera que nos humillemos ante Él. Si no nos humillamos ahora, un día nos reprimirá por ello. Él espera que cada persona se humille ante Él y le obedezca. Para eso fue creado el hombre. Pero por la libertad que tiene cada persona muchos deciden no humillarse, y esa decisión será su eterna ruina.

El resultado de no humillarse ante Dios siempre será la humillación y la ruina. El resultado de humillarse ante Dios siempre será la exaltación y la salvación.

Ahora, ¡escoge tú mismo!

A toda prisa mandó llamar el faraón a Moisés y a Aarón, y admitió: «He pecado contra el Señor su Dios y contra ustedes.17 Yo les pido que perdonen mi pecado una vez más, y que rueguen por mí al Señor su Dios, para que por lo menos aleje de donde yo estoy esta plaga mortal. Pero el Señor hizo más fuerte y obstinado el corazón del faraón, y éste no dejó que los israelitas se fueran.

Éxodo 10:16, 17, 20 AMP

Cuando las langostas vinieron sobre Egipto y comieron todo lo que podían, el alma de del faraón se debilitó. Llamó a Moisés y a Aarón y reconoció que había pecado contra Diosy contra ellos y les pidió perdón por su pecado y ayuda para ser liberado de la plaga de las langostas. Luego la Biblia dice que Dios fortaleció el corazón del faraón para que él pudiera hacer lo que realmente deseaba, no enviar a los hijos de Israel. En el texto hebreo no está escrito que Dios endureció su corazón, sino que lo fortaleció – vayejazekויחזק – de la raíz jazak –חזק – fuerte.

Esto nos enseña que el arrepentimiento del faraón sólo era ficticio. Sólo se arrepintió en la superficie de su alma para obtener beneficios propios y ser liberado de la plaga. Pero cuando la plaga desapareció, su corazón seguía siendo igual. Su arrepentimiento no había salido de su corazón, sino de su alma. No era profundo. No había cambiado la actitud en lo más íntimo.

Hay muchas personas que vienen a Dios cuando las cosas van mal para pedir ayuda. Saben que su estilo de vida no está de acuerdo con su Creador y por eso sienten la necesidad de confesar sus pecados y pedir perdón. Pero su solicitud de perdón es sólo condicional. Lo hacen con el fin de quedar bien esa vez con Dios para obtener una ayuda momentánea, no para cambiar su vida por completo y dejar de hacer lo que les interesa a ellos mismos. Su corazón no está entregado a Dios. Sólo le buscan por interés. Cuando luego Dios les ayuda se apartan, porque su corazón nunca fue cambiado. No hubo arrepentimiento de verdad, sólo ficticio.

Dios no es un fontanero que se llama cuando hay inundación en la casa. Es un Padre y un Jefe que hay que obedecer en todo y no sólo cuando las cosas van mal.

Deja de vivir para ti mismo. Deja de decidir cuándo vas a hacer caso a Dios. Humilla tu corazón para estar a cuentas con él cuando las cosas van mal y cuando todo va bien. ¡Arrepiéntete de verdad!

Que Dios te dé revelación para entender este mensaje.

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6 Comentarios

Malena

22. Jan, 2010

Dios este derramdo ricas y abundantes bendiciones sobre sus vidas, gracias por este mensaje pues ha impactado mi vida y se que otras vidas tambien han recibido un fuerte flechazo de amor de parte de nuetro amoroso Dios de consagrarnos cada dia para EL. BENDICIONES

Fernanda

24. Jan, 2010

Es impresionante como nos podemos engañar a nosotros mismos con un cambio superficial, pero a Dios no podemos engañar.. Y aun así su misericordia es grande. Su amor por nosotros es demasiado, que siempre nos da oportunidades para seguirle. Muy buen articulo que nos ayuda a auto evaluarnos para examinarnos y saber si en realidad nuestro cambio es sincero delante de los ojos de Dios. En El todo queda al descubierto y siempre la verdad se dará a la luz. Dios Bendiga sus vidas .

Esteban

25. Jan, 2010

Es realmente verdadero lo que aqui se dice. Muchas veces opte por un arrepentimiento superficial para poder estar bie conmigo mismo y con Dios, pero este mensaje me indica claramente que eso esta muy mal, y que el fin de esto es una triste ruina. Gracias por los utiles consejos que nos guian hacia Dios, hacia un verdadero cambio de actitud y a una verdadera libertad en Cristo.

Giancarlo Marks

27. Jan, 2010

Quiero que el Señor me use, me tengo que esforzar él me lo ha dicho, tengo que ser valiente como jousé,; te entrego todo a ti verbo de Dios, te entrego mi corazón, es bien importante arrepentirse genuinamente mis hermanos en Cristo, me ha sucedido muchas veces, mi arrepentimiento había sido falso, no había ningún cambio, pero hoy disfruto de su fuerte presencia en mi vida, soy muy debil, pero en la debilidad él se gloria; les animo y ésta exhortación también va para mi.

margarita

12. Feb, 2010

Leí la escritura, pero no había considerado el caso de Faraón. Cuánta soberbia refleja!! así como la que muchas veces tuve!! iba a Dios pedía perdón, pero no estaba el arrepentimiento en mi corazón, y después volvía a lo mismo, y así innumerables ocasiones, ¡Qué sutil engaño!! en el que estaba, ¿Cuántas veces pasé por alto la Gracia de mi Señor Jesús; sin embargo mi Padre celestial sigue mostrándome Su amor, pertimiéndome tener de Su Santidad, de Su Espiritu, y más aún considerarme para ser un Templo!!! Cómo podemos caer tan fácilmente si no hay arrepentimiento verdadero. Sigamos adelante escuchando la voz de nuestro Poderoso Padre y seremos libres!!! eternamente!! AMEN.

[...] Fuente | Libres en Cristo [...]

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