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Alejandro: Me convertí en un guerrero que encontró el camino

//Alejandro: Me convertí en un guerrero que encontró el camino

Alejandro: Me convertí en un guerrero que encontró el camino

Conoce el testimonio de Alejandro, un hombre que decidió abrir su corazón para encontrar sanidad en su vida.

 

Yo nací en un hogar Católico, mi madre desde pequeño me inculcó el amor a Jesús, me enseñó el amor al prójimo, la humildad, alegría y fuerza ante la adversidad así como la pasión por ser un triunfador.  Pero a la vez vi un hogar desintegrado, con abusos, odios, abandono y  mas.  Dios nunca fue el centro en nuestra casa mientras crecía.

Al volverme adulto me prometí no repetir patrones, no actuar como mi madre y no fallar como mi padre. No puedo describir lo doloroso que fue para mi cuando llegó a mi vida la separación forzosa de lo que consideraba una familia perfecta.  La madre de mis hijos buscó con la infidelidad respuestas en su vida.

Nuestra vida de pareja no les puedo negar que fue marcada en los últimos años por pleitos, desacuerdos en todo, falta de comunicación. Mi dureza ante la vida me llevó a relucir mis defectos de carácter hasta ser incluso agresivo hacia mi esposa y falta de paciencia con mis hijos. Mientras que ella mostró una falta de devoción y amor, que se sumaba a su poco interés callando lo que sentía. Al debilitarse el matrimonio el enemigo logró entrar en la forma de este individuo que hoy vive un romance con ella.

 

COMO COMENZÓ.

Éramos un grupo de 5 matrimonios.  Yo le abrí las puertas de mi casa a él, su entonces esposa y su hijo.  Desde el momento que el cruzó la puerta supe que algo no estaba bien. Ingresó mostrando envidias, desagrado y resentimiento ante la vida que como familia teníamos. Creando un desequilibrio por medio de comentarios y burlas de clases sociales.  Esto se dió en julio del 2016, para agosto y septiembre en mi casa las cosas ya estaban mal, y en ella hubo cambios de actitud. Se marcaron mas los desacuerdos, inició una vida de fiestas, ausencias en casa, falta de atención al trabajo y una perdida de paciencia con los niños.  Siempre habían excusas para encontrar tiempo para verse y a veces de la mano de mis hijos.

 

LA SEPARACIÓN.

La separación y mi salida de la casa se fue dando poco a poco. Ella manifestaba su poca felicidad sin aceptar la infidelidad. Sin embargo ambos no soportábamos los pleitos que ya llegaban a abuso físico y verbal de ambas partes. Nuestro ultimo pleito fue causado por mi reclamo de la relación de “amistad” que el tenia con ella. Mi salida definitiva se dió cuando en ese momento me dijo:  “No te amo, no te quiero cerca y las relaciones sexuales contigo no las soporto ni me hacen sentir bien”.

A partir de allí todo fue aclarado, lo vi todo y comprobé todo, incluso sus mejores amigas me contaron el lamentable camino que ella ya había tomado.  Siempre estuvo con él.

 

¿QUE HICE YO?

Yo estaba destruido, incrédulo, me sentía por los suelos, me sentía un hombre malo y no digno de amor. Busqué entonces un camino de sanación con psicólogos y grupos de apoyo. Pero solo fue por medio de Dios que encontré la fuente de mi fuerza. Fue increíble como El me habló, me abrazó, me recibió con mi arrepentimiento y me reconcilié con El.  Me embriagué de mi Padre y no lo solté.

Mi Padre tomó el control y me llevó a Pasos de Valentía. Lugar donde encontré guerreros de verdad que me enseñaron a ver las razones para luchar, motivos para buscar felicidad y darme cuenta el valor del perdón. Mis hermanos de Pasos de Valentia me sentaron ante Dios para preguntarle: “Que piensas tu de mi Señor”.  La respuesta fue de bendición, felicidad, agradecimiento.  Me convertí en un guerrero que encontró el camino y lo siguió.  Hoy me siento preparado para amar nuevamente y Dios sabe que lo lograré.

 

AUN VOY EN ESE  CAMINO, CON MUCHO QUE REPARAR, PERO YA NO ME SIENTO SOLO.

2017-07-18T15:40:21+00:00 11 julio, 2017|Categorías: Testimonios para Animarte|Temas: , |0 Comentarios

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